DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA

Queridos amigos, Dios mostró su Misericordia cuando Adán y Eva pecaron. Según la Revelación, Él mismo se manifiesta como ‘‘Misericordioso y Clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad’’ (Éxodo, 34, 6-7). La oración de los creyentes a la Misericordia Divina, ha dado lugar a cambios de conducta y hechos, como: la salida de Egipto, el fin de la cautividad en Babilonia, el perdón al Pueblo arrepentido de adorar al becerro de oro, el perdón a David, etc. La Sagrada Escritura tiene más de 300 citas. Pero los hombres ni valoramos ni imploramos lo suficiente a la Misericordia Divina, por eso Jesús se apareció en Polonia desde 1931 a 1938 a Sor Faustina, religiosa de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, encomendándole la misión de recordar a los hombres toda la verdad de la Misericordia de Dios y, a la vez, enseñar nuevas formas de devoción y culto. El 30-4-2000 Juan Pablo II canonizó a la Beata Faustina Kowalska y designó como “DOMINGO DE LA MISERICORDIA DIVINA” al II Domingo de Pascua, pudiendo ganar ese día Indulgencia Plenaria, con las condiciones habituales. Decreto Penitenciaria Apostólica, 29-06-2002. Cada año, Benedicto XVI, en el «Regina Caeli» del Domingo de la Misericordia Divina, exalta y recuerda que es misión de la Iglesia propagar “la gozosa realidad del Amor misericordioso de Dios”, 11-04-2010.

CONDICIONES PARA ALCANZAR ESTAS PROMESAS:

  1. CONVERSIÓN DE VIDA: Toda conversión de vida implica la plena confianza en Dios y la práctica de la misericordia con el prójimo. CONFIANZA EN DIOS: “Cuanto más confía el alma, más alcanza” (V, 148). “El alma más feliz es la que confía en mi Misericordia, porque Yo mismo la cuido” (IV, 29). “Si tu confianza es grande, mi generosidad no tendrá límites” (II, 19). “Mi Gracia inunda a las almas humildes y se aleja de los soberbios” (VI, 7). La Misericordia de Dios es infinita, pero la podemos limitar con nuestra falta de confianza en Él o nuestra falta de misericordia con el prójimo.
  2. MISERICORDIA CON EL PRÓJIMO: “Si un alma no practica la misericordia de alguna manera, tampoco la alcanzará de Mí en el día del Juicio” (IV, 57). “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt 5,7). “Habrá un juicio sin Misericordia, para quien no practicó la misericordia” (Santiago, 2,13). POR ESO ORAMOS: “Perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden” (Mt 6,12). Meditemos que en el Padre nuestro pedimos a Dios perdón, en la misma medida que nosotros lo practicamos con el prójimo. “Te doy 3 formas de practicar la misericordia con el prójimo: Las obras, la palabra y la oración” (II, 162). “La fe más fuerte, nada vale, sin obras” (II, 162).

¡Os esperamos!

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